lunes, 21 de julio de 2014

Si no se ve... ¿no existe?


Extendían un leve velo.
Cubría cada rincón oscuro, cada cristal roto, cada sueño perdido.
Había sonrisas en las caras de los habitantes de ciudad Hipocresía. Todo brillaba en el lugar y lucían sus mejores colores.
Nunca se preocuparon de mirar bajo el velo.
Nunca iluminaron esos rincones, no unieron los cristales, ni ayudaron a rescatar los sueños. 
La vida era más fácil haciéndose los ciegos.